Patinar y programar
Recientemente vi la película mid90s. Y me hizo pensar mucho sobre patinar… y programar… y cómo los dos se relacionan entre sí en mi vida.
Patinar era como pasaba parte de mis veranos en la preparatoria en Kansas. Mis amigos y yo pasábamos todo el día (y a veces la noche), yendo a diferentes spots por la ciudad para patinar. Todos parecíamos tener mucha libertad, con poca o ninguna supervisión ni adultos diciéndonos qué hacer. Pero todos sabíamos lo que queríamos hacer. Queríamos patinar.
Cuando se trataba de sesiones de patinaje, usualmente había un truco en el que cada uno se enfocaba en perfeccionar cada vez. Cada patinador pasaba horas y horas (y a veces días) enfocándose en el mismo truco. Y aunque el reto de aprender el truco era nuestro propio, mis amigos y yo nos echábamos porras. Porque sabíamos que todas las caídas, moretones y raspones eran un paso más cerca de lograr ese tan ansiado truco.
La programación y el trabajo de código abierto también han tenido un camino similar para mí como lo tuvo el patinaje. Aprender ciencias de la computación es difícil y toma mucho ensayo y error para aprender. Por ejemplo, recuerdo intentar compilar PIL (ahora conocido como Pillow) desde el código fuente para poder hacer funcionar correctamente mi entorno de desarrollo local. Esto fue antes de Homebrew y pypi y era una tarea INCREÍBLEMENTE frustrante para una novata. Pero no me rendí. Seguí intentando y aprendiendo y golpeando mi teclado hasta que… ¡lo hice funcionar! Logré el truco.
Y qué sensación es lograr ese truco. Ver ese prompt con cero retornos de ERROR, y 100% de las pruebas pasando, generaba la misma sensación que lograr ese front side grind en el que había estado trabajando durante semanas.
Más de veinte años después, y sigo amando patinar y programar. Porque siempre habrá trucos que aprender y lograr. Y sé que tengo una comunidad a mi alrededor para verme hacerlo.
Un saludo a “The Pink Mafia”, Dave, Greg, Jeff, Josh y Ron. Vamos todos a pescar y nos vemos en Denny’s.