Hay que alzar un poco más la voz
Hace un mes, asistí a una conferencia de diseño y desarrollo front-end. Estaba muy emocionada de asistir. Mi empleador incluso patrocinó la conferencia para mostrar su apoyo.
Vi que un colega de Django estaba dando una charla en la conferencia. Habiendo asistido a DjangoCon y PyCon, donde conocía a muchos de los asistentes, esta sería una conferencia en la que no conocía a nadie. Fue padre ver a alguien de mi comunidad asistiendo y decidí conectar con él. Nos pusimos al día en la conferencia y platicamos entre sesiones.
Más tarde esa noche, un grupo fuimos a un evento social post-conferencia en un bar local. Mi colega de Django también estaba ahí.
Todos tomamos unos tragos y tuvimos buena conversación. Luego, las cosas tomaron un giro. Mi colega empezó a hacerme insinuaciones sexuales inapropiadas. Me señaló y no me dejaba en paz, incluso cuando se lo pedí. Traté de dejarlo pasar, cambiar la conversación e incluso me alejé. No paraba. Le pregunté qué pensaría su esposa de su comportamiento. Dijo que ella solo estaría molesta porque no pudo vernos teniendo sexo. Luego traté de cambiar el tema completamente y pregunté cómo estaba su hija, pensando que eso lo haría reaccionar. Y con la mirada vacía dijo sin más, “Es una cualquiera.” Le dije que debería darle vergüenza y me fui.
Fue increíblemente decepcionante, humillante y degradante en tantos niveles. Había sido convertida de una colega profesional en “un ligue” de bar. Me dio asco su comportamiento, sus comentarios sobre su familia y el hecho de que siquiera esté asociado con la comunidad de Django.
Entonces, ¿qué hice? Hice lo único que realmente puedes hacer en ese tipo de situación. Contarle a la gente. Fui con el director de la conferencia al día siguiente y le expliqué lo que había pasado. Me miró y suspiró, confesando que nunca debió haber permitido que este tipo viniera a la conferencia. Luego me preguntó qué pensaba que debía hacer. Espera. ¿Qué? ¿En serio? ¿Él está organizando una conferencia y me está preguntando a mí qué hacer? ¿No había una política para este tipo de cosas?
Después de estos eventos, me queda claro que hay una falta definitiva de políticas y procedimientos para el acoso sexual en conferencias y eventos. ¿Cuáles son las reglas y consecuencias para este tipo de comportamiento? ¿Cómo planean los organizadores de conferencias y eventos manejar este tipo de situaciones?
Quiero señalar un post que la empresa donde trabajo publicó recientemente. Dice que “requerirán que los organizadores de cualquier conferencia que patrocinan o a la que asisten establezcan y hagan cumplir una política de cero tolerancia al acoso sexual.” No les puedo decir lo mucho que me han apoyado, solo con escribir esa declaración. Siento que si cada empleador adoptara este tipo de política, las mujeres se sentirían más seguras en la comunidad tecnológica. Solo saber que tu empleador te respalda hace un mundo de diferencia… para cualquiera en realidad.
En esa nota, este tema no se trata solo de mujeres. También se trata de hombres. Hombres que quieren promover la presencia de mujeres en el campo tecnológico y están trabajando en crear un ambiente seguro e inclusivo. Son tipos como el de la conferencia de la que hablé, los que echan a perder todo el buen trabajo que se ha hecho. Encuentro que este tipo de comportamiento asqueroso e irrespetuoso que tuve que soportar, también es injusto para esas personas trabajadoras.
Dejemos de hablar de disculpas también. “Después del hecho” realmente no sirve de nada. El acoso sexual no debería ocurrir en primer lugar. Debería haber un conjunto claramente definido de estándares para prevenirlo. Aquí van algunos para empezar:
Número Uno: Si alguien es conocido por acoso o agresión sexual, o tiene antecedentes penales de hacerlo, no lo invites a tu conferencia. Sé que esto suena como algo “¡obvio!”, pero siento que necesita decirse.
Número Dos: Crea una política de acoso sexual para tu conferencia o evento. Haz esa política disponible públicamente a través del sitio web y/o programa de la conferencia o evento.
Número Tres: Declara claramente las consecuencias de estas acciones prohibidas y publícalas.
Para cerrar, les pido a otras mujeres y hombres en la comunidad que compartan sus historias. No tengan miedo de hablar. Hay buenas personas allá afuera que sienten lo mismo que tú y quieren ayudar. El cambio no vendrá del silencio. Solo empezará a cambiar si defendemos lo que sabemos que es correcto y alzamos un poco más la voz.